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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Pastel de patata, cebolla, atún, tomate y beschamel gratinado

Tiempo de preparación: 35 minutos
Precio de los ingredientes: menor de 5€

Dificultad: fácil la cocción, media la beschamel

Ingredientes:

Para el pastel:

Beschamel -> ¿cómo hago la beschamel?
Tomate frito -> ¿cómo hago el tomate?
6 patatas para freír
2 cebollas
2 latas de atún en aceite
Pimienta negra molida
Un chorrillo de aceite

Pela las las patatas y ponlas a freír a fuego medio. Primero ponlas en la santén sin aceite, y luego enciende el fuego y echa aceite hasta cubrirlas para que no te sobre demasiado. Corta las dos cebollas en aritos y échalas encima de las patatas. Cuando estén hechas, retíralas a una fuente con papel absorbente y sálalas. Echa encima el atún desmigado y el tomate frito.

Haz la beschamel, y cúbrelo todo. Añade parmesano rallado y mételo en el horno a 250º durante 5-10 minutos (hasta que se dore el parmesano).

TRUCO: Si no te gusta el atún, o prefieres que la receta sea vegetariana, puedes poner champiñones, espinacas o calabacines en su lugar. A mí personalmente me pierden las espinacas. :)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Croquetas de salmón, champiñón y queso de cabra

Tiempo de preparación: 20-25 minutos
Precio de los ingredientes: menor de 5€

Dificultad: si sabes hacer una beschamel, sabes; si no, ¡aprende!

Ingredientes:

Para las croquetas:

Beschamel-> Restos de salmón
2 champiñones
6 setas
50 grs de queso de cabra
Un chorrillo de aceite

Para la salsa:

Un chorrito de vino blanco
50 grs de roquefort o similar

La mejor forma de ahorrar cocinando, es aprovechar toda la comida. Por ejemplo, hace un tiempo, compramos 1/2 salmón en la pescadería (por medios o enteros suele salir sensiblemente más barato). De él salieron los lomos para una receta, las espinas y la cabeza hicieron un caldo para un arroz, y los restos que salieron de las espinas y la cabeza los aparté cuando llevaba 10 minutos haciéndose el caldo para hacer estas croquetas; apenas salió un cuenquito con salmón hervido, pero es más que suficiente para darles un toque distinto al habitual.

Primero hacemos una beschamel tal y como ya conocíamos y, en una sartén aparte, vamos sofriendo los champiñones y las setas. Arriba tenéis el enlace para seguirla. En este caso, tenemos que dejar que se reduzca un poco más, ya que la beschamel para hacer croquetas tiene que quedar más sólida que una beschamel para unos canelones o un pastel de patata. Normalmente, podemos utilizar dos cucharadas soperas de harina para 1/2 litro de leche, y para esta beschamel quizá sea suficiente con 400 mililítros aproximadamente. Cuando hayamos dejado de añadir leche y no tengamos grumos, añadimos el queso de cabra picado, el salmón y los champiñones y las setas a la beschamel. Cuando esté con la consistencia adecuada, la sacamos y la metemos en un tupper en la que la guardamos 24 horas para que se endurezca un poco.

Al día siguiente, con dos cucharas vamos haciendo bolitas de croqueta que pasamos por huevo y pan rallado (hay quien las pasa dos veces para darle más consistencia, y, si eres novato en croquetas, puede que sea una buena idea para que no se te rompan). Luego, freímos las que vayamos a comer inmediatamente y congelamos el resto ya con el empanado. Lo genial de las croquetas es que puedes echarlas todavía congeladas a la sartén y se freirán perfectamente mientras se descongelan por dentro.

Para freírlas, recuerda que estén casi totalmente cubiertas por el aceite, y cuando las saques de la sartén, ponlas encima de un papel absorbente que recoja el sobrante de aceite.

Una vez hechas, mezcla en un tarrito o un cuenco pequeño unas gotitas de vino blanco con el roquefort y mueve hasta que quede pastoso o más líquido (a tu gusto!). Moja en esa salsa las croquetas... ¡buenísimo!

jueves, 1 de septiembre de 2016

Beschamel y sus derivados

Tiempo de preparación: 20-25 minutos
Precio de los ingredientes: menor de 5€

Dificultad: fácil la cocción, media la mayonesa

Ingredientes:

Para la beschamel:

1/2 cebolla
2 cucharadas de harina
750 ml de leche
Nuez moscada
Pimienta negra molida
Un chorrillo de aceite

Pica la media cebolla muy fino y sofríe. Cuando empiece a transparentar, apártala y reserva. En la misma sartén, cubre el fondo con aceite y añade las dos cucharadas de harina. Con una varilla, remueve hasta disolver toda la harina en el aceite. Pone el fuego medio-alto (7 sobre 10), y remueve mientras esperas a que la harina se empiece a tostar. Cuando cambie de color y empiece a ponerse marrón, es el momento de añadir la cebolla y, sin dejar de remover, ir añadiendo poco a poco la leche y resolviendo los grumos que se vayan formando. Cuando empiece a quedar líquida la mezcla, añade la sal, pimienta y ralla un poco de nuez moscada. Sube el fuego a tope y no dejes de mover la beschamel para que no hierva hasta que quede la consistencia que quieras (hay quien prefiere una beschamel más cremosa, y a quien le gusta más contundente...). Ten en cuenta que cuando se enfríe se volverá bastante más densa, así que no esperes a que esté muy espesa para sacarla del fuego las primeras veces.

TRUCO: Cuanto más fría esté la leche, más fácil será resolver los grumos que se empiezan a formar cuando la vas agregando, así que mejor si tienes el cartón guardado en la nevera.

TRUCO2: En vez de picar la cebolla, también puedes picarla con la batidora o rallarla sobre la sartén y freírla a la vez que la harina. Y, por supuesto, hay quien la hace sin harina.